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martes, 15 de julio de 2014

Exposición de Óscar Muñoz en el Jeu de Paume, París

Una estética de la huella


Óscar Muñoz: Editor solitario (2011). 
Vídeo, 28 min. Cortesía del artista.

En Editor solitario, un vídeo en blanco y negro de 28 minutos de duración producido en 2011, un brazo y una mano se desplazan sobre una superficie negra depositando fotos que se van ajustando sobre superficies en blanco dispuestas para ello. Son fotografías previamente existentes, ya dadas, y de muy diverso carácter. Reconocemos, por ejemplo, retratos de Franz Kafka, Julio Cortázar o Andy Warhol, una reproducción de una pintura de Amedeo Modigliani, o el rostro de la niña vietnamita llorando en la terrible y conocida imagen de los bombardeos con napalm de la aviación de EE. UU. Y también muchos otros retratos de personas anónimas, desconocidas.
Esta pieza magnífica, a la vez inquietante y poética, puede valer como síntesis o emblema de lo que Óscar Muñoz (Popayán, Colombia, 1951) persigue en sus obras: hacer ver y sentir el carácter ocasional e intercambiable de las imágenes, su fugacidad en el tiempo y en la memoria. Y ello a pesar de la sobreabundancia envolvente y reiterativa de las imágenes producidas tecnológicamente desde la invención de la fotografía en el siglo XIX. Incluso los registros fotográficos más conocidos y compartidos, en determinados momentos reconocibles de inmediato incluso con una mirada distraída, acaban disolviéndose en el tiempo, cayendo en el olvido. Algo que puede apreciarse, con intensidad, en las fotografías de prensa, incluso en aquellas que registran hechos considerados "históricos".

Óscar Muñoz: Cortinas de baño (1985-1986). Polvo de carbón, yeso y papel sobre madera, 
7 paneles, c./u. 71 x 45 x 2,7 cm. Colección Museo Nacional de Colombia, Bogotá.

Con un montaje y una presentación excelentes que permiten a los públicos heterogéneos establecer un diálogo directo con las obras, esta exposición recorre los casi cuarenta años de trayectoria artística de Óscar Muñoz, de 1976 a 2014. Enseguida apreciamos la diversidad de técnicas y soportes utilizados: dibujo, grabado, fotografía, vídeo, escultura, instalación... Pero vemos, también, cómo esa diversidad de soportes actúa siempre en la misma dirección: el cuestionamiento de la estabilidad de la imagen y su relación con los mecanismos de la memoria. Todo ello vibra como un espejo: nos hace ver el núcleo común, el sustrato unitario, de las imágenes tecnológicamente producidas, a pesar de su aparente polimorfismo y su retórica vocación de "eternidad".
Muñoz sitúa el punto de partida de su trabajo, a comienzos de los años setenta, en la seducción que siente ante las estéticas hiperrealistas, aunque subraya que desde esos inicios para él era capital "representar la forma en  que la sombra y la luz invadían los espacios". La sombra y la luz son los dos polos de la imagen, pero la preocupación por la forma de presentación espacial de ambos aspectos nos lleva a uno de los rasgos de mayor interés de la obra de Muñoz, a fijar la atención en lo que podemos llamar la reverberación de las imágenes. Es decir, a la propuesta espacial de imágenes como obras abiertas, que demandan la implicación y participación de los públicos, a diferencia del carácter habitualmente "cerrado", unidireccional, y con ello autoritario, con que suelen presentarse las imágenes fotográficas.

Óscar Muñoz: Píxeles (1999-2000). Manchas de café sobre terrones de azúcar, 
9 paneles, c./u. 35 x 35 x 3 cm. Cortesía del artista y Sicardi Gallery, Houston.

Y de ahí, también, el rechazo del carácter pretendidamente estático de la fotografía. El hilo conductor de la obra de Óscar Muñoz es la presentación formal de la aparición y la desaparición como dos planos de un mismo proceso, de un flujo tan abierto como la vida. Tomando como referencia una consideración de Eugène Disdéri (1819-1889), uno de los pioneros de la fotografía, quien afirmó que más que fotografiar se trataba de biografiar, Muñoz intenta captar el dinamismo de la vida en el dinamismo de la imagen. En lugar de momentos "aislados", el movimiento de la vida a través del movimiento de las imágenes. Como él mismo señala, su trabajo tiende "a descomponer en el tiempo lo que es instantáneo".   En las distintas obras y series, podemos apreciar la importancia que Óscar Muñoz da a distintas técnicas de impresión que remiten a elementos naturales: el agua ("como soporte de un dibujo que se descompone"), el fuego (carbón, dibujo con calor), el aire... "La mayor parte de mis series" -indica- "están basadas en la pulverización del material: carbón, azúcar o arena." En lugar de una fijación maquinista o meramente tecnológica, Muñoz juega con la experiencia manual: de ahí la importancia que el dibujo tiene en su trabajo, y esa experiencia manual se confronta con los materiales. De modo que sus piezas se construyen a partir de la relación entre el pensamiento y la mano, a través de la mediación de los materiales.

Óscar Muñoz: Narciso (2001). Vídeo 4/3, 3 min. Cortesía del artista.

Se trata de algo decisivo, porque la dimensión conceptual de la obra de Muñoz es algo básico. Son explícitas, por ejemplo, sus referencias a pensadores como Ludwig Wittgenstein, Walter Benjamin o Roland Barthes. Pero esa dimensión conceptual se impregna en todo momento de un halo poético, de un flujo de experiencias sensibles y emotivas. La utilización de su propia imagen, de retratos suyos, se engrana con las  fotografías anónimas de los que en Colombia se llaman "fotocineros": fotógrafos que toman imágenes de personas que pasan por la calle para intentar luego vendérselas, con las fotografías publicadas en la prensa: en las notas necrológicas, o en las crónicas de sucesos... El yo es tan evanescente como las imágenes desconocidas de los otros que nos interpelan desde su anonimato. Es difícil no pensar en Arthur Rimbaud: "je est un autre" ["yo es otro"].

Óscar Muñoz: Línea del destino (2006). Vídeo 4/3, 1 min., 54 seg. Cortesía del artista.

En último término, el diálogo entre permanencia y desaparición de la imagen en Óscar Muñoz remite al contraste entre memoria y olvido. Igual que la vida, la imagen también fluye, se disuelve, en ningún caso es permanente. Si Paul Celan caracterizaba la poesía como resto cantable, estableciendo un correlato podríamos decir que lo que nos dan los dibujos, fotografías y vídeos de este artista referencial es lo que resta, lo que queda de la imagen, después de su desvanecimiento inevitable. Se trata de una estética de la huella, una de las propuestas artísticas de más denso sentido y alcance en estos tiempos complejos y abigarrados, en los que con tanta frecuencia el ruido y las sombras no permiten acceder a la palabra ni a la luz.



* Óscar Muñoz. Photographies; comisario: José Roca, comisaria adjunta: María Wills Londoño; Jeu de Paume, París, del 3 de junio al 21 de septiembre de 2014. 

domingo, 8 de junio de 2014

PHotoEspaña, Exposición en el Círculo de Bellas Artes, Madrid

Ver y ser vistos


Una de las propuestas más "frescas" y sugestivas en la edición de PHotoEspaña de este año es la que, con el título Fotografía 2.0, recoge un variado conjunto de instalaciones de veinte fotógrafos y activistas de la imagen digital. Con ese título, el comisario Joan Fontcuberta, uno de los más destacados fotógrafos y teóricos actuales de la fotografía, aborda la nueva fase de la imagen fotográfica: la que estamos viviendo hoy, marcada por la impronta de internet, y a diferencia de las fases anteriores, que tuvieron como referencias la cultura pictórica, el cine y la televisión.

- Laia Abril

La muestra se organiza en tres secciones. En la primera, se aborda la repetición y sobreabundancia de imágenes, que por un lado conducen a su banalización, pero por otro al crecimiento exacerbado del voyeurismo, de la mirada externa que fisga y se introduce en todo lo que hay, incluso las esferas más íntimas. En la segunda, se presentan las formas híbridas de configuración de la identidad, de lo personal a lo social, a través de cruces y transferencias de distintos soportes de la imagen: de los álbumes fotográficos tradicionales a las imágenes que se encuentran en internet, o incluso las utilizadas en los escritorios de los ordenadores personales. Finalmente, en la tercera se recogen distintas derivas del "inconsciente tecnológico", los restos fragmentarios o superposiciones que los soportes y programas digitales introducen en la imagen, conduciéndola hacia planos y aspectos no previstos inicialmente.

- Miguel Ángel Tornero

La producción, el uso, la apropiación y la transmisión de las imágenes en sus distintos soportes digitales se ha hecho hoy tan masivo: todos, sin excepción, intervenimos en sus diversos circuitos, que inmediatamente se suscita una primera cuestión: ¿dónde situar, en la actualidad, la diferencia entre la fotografía o imagen artística y aquella caracterizada por un uso primariamente personal y comunicativo? Fontcuberta responde a esta cuestión indicando que la diferencia se sitúa en lo que él llama "la prescripción", en la inscripción de la imagen en los canales e instituciones artísticos, frente a los usos masivos indiscriminados, de carácter general.

- Miguel Ángel García

En realidad, esta es una cuestión decisiva para comprender cuál es el carácter del arte de nuestro tiempo. Pues, como a partir nada menos que de 1912 ya planteó Marcel Duchamp, la expansión de la tecnología de la imagen conduce inevitablemente a la pérdida de la posición jerárquica secular de la producción artística basada en la destreza manual/mental, de carácter artesanal. En el mundo de la tecnología expandida todas las imágenes están ya dadas, vivimos con un repertorio inabarcable de imágenes, que precisamente la mirada artística selecciona e interroga, para subvertirlas y abrir sus distintas esferas de sentido. Todo esto puede percibirse en las magníficas propuestas de Fotografía 2.0, todas ellas de un gran interés y de una cuidadísima elaboración.

- Albert Gusi

Y, claro, en último término lo que también podemos apreciar es cómo esa inevitable sobreabundancia de imágenes constituye un espejo para ver y ser vistos, una especie de atmósfera visual en la que respiran a la vez nuestra voluntad de mirar y la proliferación hasta el paroxismo de los canales más sofisticados de control. He aquí la gran paradoja: la máxima disponibilidad en el acceso al tránsito y la difusión de las imágenes coincide con la posibilidad también máxima de ser observados, controlados, "fijados" en las imágenes. Las imágenes son reversibles, como muy bien saben las agencias e instancias de información y control, algo que se ha hecho evidente para todos tras las revelaciones de Edward Snowden.



* Fotografía 2.0: obras de Laia Abril / Pablo Chacón / Diego Collado / Manuel Fernández / Miguel Ángel García / Juana Ghost / Alejandro Guijarro / Albert Gusi / Roc Herms / Darius Koehli / Reinaldo Loureiro / Daniel Mayrit / Óscar Monzón / Noelia Pérez / Jordi V. Pou / Arturo Rodríguez / Txema Salvans / Miguel Ángel Tornero / Jon Uriarte / Fosi Vegue; comisario: Joan Fontcuberta; Círculo de Bellas Artes, Madrid, hasta el 27 de julio. 

PUBLICADO EN: ABC Cultural (http://www.abc.es/), nº 1.143, 7 de junio de 2014, p. 19.