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domingo, 18 de septiembre de 2016

Exposición de Blanca Gracia en el Centro de Arte Alcobendas

Unidad en los cambios

Se atribuye al pensador presocrático Heráclito de Éfeso (535-475 a. C.) la fórmula pregnante: “todo fluye”, en griego “pánta rei”, como expresión del movimiento incesante y metamórfico de todas las cosas. Se trata, sin embargo, de un planteamiento que, junto a la idea subsiguiente de que “no puedes bañarte nunca dos veces en el mismo río”, fue quizás fijado después, como recepción del pensamiento enigmático de Heráclito ya en la filosofía naciente, por Platón y por Aristóteles. Probablemente fue un discípulo de este último, Simplicio, quien en su comentario a la Física de Aristóteles acuñó la fórmula, al señalar que los “fisiólogos” en torno a Heráclito habrían dicho “que siempre todas las cosas fluyen (pánta rei) y que en el mismo río no puedes entrar dos veces”.

Blanca GraciaHombre intermitente metamórfico (2016).
Acrílico sobre lienzo, 54 x 65 cm.

El pensamiento enigmático de Heráclito planteaba la unidad dialéctica, metamórfica, de los contrarios: “día/noche, invierno/verano, guerra/paz, hartura/hambre: todos los contrarios juntos, ése es el pensamiento”. Frente al pensamiento que contrapone unidad y diferencia, en Heráclito se afirmaba la unidad en la contradicción, a través del cambio incesante, metamórfico, de todas las cosas. Lo estable, lo permanente, sería pues simplemente una ilusión.

Blanca GraciaTabula rasa (2016).
Acrílico sobre tabla, 4 x 5,5 cm.

Resulta imprescindible esta breve síntesis como introducción a la exposición de una joven artista: Blanca Gracia (Madrid, 1989), cuyo título: “Pánta rei o los objetos desobedientes”, remite expresamente a Heráclito. ¿Cómo…? Seguro que se preguntarán ustedes, ¿el arte actual invocando en sus planteamientos las cuestiones abiertas en el tiempo lejano de la filosofía naciente, allá por el s. VI a. C.? ¿Es eso posible…? Pues sí, y en una línea intensamente sugestiva y abierta desde un punto de vista específicamente artístico.
Blanca Gracia centra su mirada, y sus ejercicios de representación plástica, en el proceso aceleradamente cambiante que vivimos cada día en el mundo de hoy. Y lo hace estructurando una propuesta en la que las propias piezas, diferentes en soportes y tamaños, se articulan sin embargo como unidad. Los objetos son “desobedientes” porque, según se afirma en el texto de presentación de la exposición, “lo que nos rodea se encuentra en un movimiento constante”. Algo que tiene su expresión en “la fluidez de nuestro presente socio-político y el derretimiento de todas aquellas instituciones que considerábamos algo sólido e inamovible.”

Blanca GraciaHay que imaginar a Sísifo feliz (2016).
Acrílico sobre tabla, 9 x 12 cm.

Las piezas, con sus diferencias, vibran en esa unidad. Se exponen 22 dibujos sobre papel, 1 tríptico grande a la acuarela sobre papel, 9 pinturas acrílicas sobre lienzo que van creciendo desde un formato pequeño hasta otro más grande y finalmente, a modo de síntesis, 1 vídeo en el que un supuesto sabio ruso expone el proceso incesante de cambio de todas las cosas, en un discurso que se ilustra con las propias obras que vemos en la sala de la muestra.
Lo decisivo es que así Blanca Gracia consigue expresar, desde una sensibilidad de hoy, el profundo desajuste que vivimos precisamente porque nada es estable. Algo que hay que poner en relación con la intensísima multiplicidad de imágenes, todas ellas cambiantes y fugaces, que nos asedian e impiden el flujo del conocimiento y la experiencia real de las cosas. Imágenes masivas, redundantes en las formas de expresión y a la vez cambiantes en aquello a lo que remiten. Como un velo, como una cortina icónica, que sólo nos deja consumir, pero que impide el distanciamiento de la visión. El que posibilita pensar, articular las preguntas acerca de lo que vemos.

Blanca Gracia: Fotograma de la vídeo-instalación Los desobedientes (2016) [2'38''].


Y todo esto, con el flujo incesante en los soportes actuales de transmisión comunicativa hacia un entorno digital, es lo que nos permite ver, experimentar, Blanca Gracia con su propuesta: en el cambio incesante hay unidad. Muchos siglos después, unidad en la contradicción, como Heráclito planteó.
Debo decirles, por último, que me causó bastante sorpresa el modo como se presenta esta muestra de tanto interés. En la sala no hay ni un solo rótulo con los títulos y referentes de las distintas piezas. El texto de pared, que coincide con el que se recoge en el pequeño díptico editado, no está firmado, y no se sabe si la muestra tiene un comisario o comisaria. No hay catálogo. Y, por último, no se da la más mínima información sobre la artista. Las exposiciones son para los públicos, para la gente, y las instituciones que las producen tienen la obligación de transmitir, de la manera más precisa posible, todos los elementos que faciliten su alcance y comprensión.



* Blanca Gracia: Pánta rei o los objetos desobedientes. Centro de Arte Alcobendas, Madrid. Del 16 de septiembre al 15 de octubre de 2016.

PUBLICADO EN: ABC Cultural (http://www.abc.es/), nº 1.248, 17 de septiembre de 2016, p. 20.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Exposiciones de Esteban Lisa en España


Esencialismo pictórico
 
 
El proceso histórico del arte, y de la cultura en general, está lleno de pérdidas y de recuperaciones. Artistas que pudieron ser significativos en su momento caen posteriormente en el olvido. En algunos casos excepcionales: el Greco o van Gogh, por ejemplo, para después ser "recuperados", como si hubiera un desajuste entre el alcance estético de sus obras y lo que se era capaz de apreciar y valorar en el tiempo histórico en el que vivieron. Esta cuestión constituye la base de una especie de "mito" que constituye una variante más de la leyenda del artista: el mito del artista secreto, del genio ignorado.
 
Esteban Lisa en su visita a Toledo en 1980.
 
La figura de Esteban Lisa (1895-1983) se inscribe en parte sí y en parte no en ese marco. Fue un artista ignorado porque, aunque dibujaba y pintaba prácticamente cada día desde los años treinta hasta el final de su vida, nunca quiso exponer su trabajo en público. Había nacido en el seno de una humilde familia en un pueblo de Toledo: Hinojosa de San Vicente, y con tan sólo doce años tuvo que viajar hasta Buenos Aires para trabajar en el bar de un tío suyo. Compatibilizando trabajo y estudios, consiguió el título de profesor de dibujo y pintura. Y ese fue el signo de su vida: trabajos de distintos tipos, dibujar, pintar y ejercer como maestro de pintura, animado a la vez por una intensa vocación intelectual que le llevó a situar la filosofía en el eje de sus intereses. En su texto en el catálogo, Miguel Cereceda le llama "pintor, maestro y pensador".
Si mantuvo la máxima discreción sobre su actividad como pintor, ya en 1956 publicó el libro Kant, Einstein y Picasso, que a través del carácter emblemático de esos tres nombres expresa desde el mismo título su voluntad de sintetizar filosofía, ciencia y arte. Un ideal que persiguió a través de distintas intervenciones y textos, recogidos ya cerca del final de su vida en otro libro: La teoría de la Cosmovisión y la visión de Platón (1980). Con el concepto de Cosmovisión expresaba su ideal de unidad de lo que en el pensamiento renacentista se denominó microcosmos y macrocosmos, el individuo y el mundo.
Su actividad como maestro le llevaría a fundar en 1955 la Escuela de Arte Moderno que funcionaría durante más de dos décadas. Algunos de los discípulos que trabajaron allí con él constituirían tras su muerte, en 1984, la Fundación Esteban Lisa, en la que se iniciaría la recuperación de su actividad como pintor, que tendría un punto de inflexión positivo en los años noventa con distintas exposiciones y publicaciones. En España, su pintura se presentó por vez primera en 1998, en la Galería Guillermo de Osma, que ahora vuelve de nuevo a presentar su trabajo en coincidencia con la exposición de la Biblioteca Nacional.
 
Esteban Lisa: Composición (Cala y flor) (c. 1935).
Óleo sobre cartón, 30,2 x 23 cm.
 
En un caso como el de Esteban Lisa era importante comenzar por hablar del personaje, trazar mínimamente su perfil. La muestra retrospectiva es excelente, muy equilibrada. Reúne 149 piezas, en su gran mayoría pinturas al óleo siempre de pequeño formato y realizadas sobre cartón y papel, y también un importante conjunto de documentos: libros y fotografías, que permite acceder a sus distintos registros. Esas pequeñas piezas pictóricas son toda una delicia: un trabajo expresivo casi de laboratorio, en el que uno aprecia de forma casi inmediata los juegos y desplazamientos de puntos y líneas sobre los planos de los que hablaba Vasily Kandinsky, cuya figura es en mi opinión el auténtico eje al que responde con sus ecos personales la pintura de Lisa.
 
Esteban Lisa: Juego con líneas y colores (15.5. 1955).
Óleo sobre papel, 29,8 x 23,1 cm.
 
Piezas que se modulan desde los años treinta hasta finales de los setenta, día tras día, en busca de un sentido, intentando expresar esa "Cosmovisión" antes aludida. Pinturas siempre "abstractas", aunque yo prefiero decir no figurativas. Con una importante impronta de formas geométricas en las décadas de los treinta y los cuarenta, y luego mucho más abiertas a la gestualidad, a los "juegos con líneas y colores", como el propio Lisa las denominó. Ahí destella la síntesis buscada: puntos, líneas y colores jugando en los planos. Kandinsky, pero también Friedrich Schiller, quien en sus Cartas sobre la educación estética de la humanidad (1795) situó precisamente en el juego la manifestación del impulso formal que todos los seres humanos llevamos dentro, y que es preciso desarrollar a través de la educación estética. El ideal perseguido por Esteban Lisa, peculiar maestro del color y de la concentración plástica, el latido de su esencialismo pictórico.    
 
* Esteban Lisa, comisario: Miguel Cereceda; Biblioteca Nacional de España, 12 de septiembre – 3 de noviembre y Museo de Santa Cruz, Toledo, diciembre de 2013 - junio de 2014.
* Esteban Lisa; Galería Guillermo de Osma, Madrid, del 19 de septiembre hasta el 15 de noviembre.
 

PUBLICADO EN: ABC Cultural (http://www.abc.es/), nº 1107, 28 de septiembre de 2013, pgs. 18-19.